miércoles, 9 de noviembre de 2016

Más sorprendente que Copperfield

Cuando la ignorancia ganó más allá de lo creíble.

Sí, soy uno más decepcionado del triunfo de un personaje, no tonto, más bien idiota para encabezar el poder del país que lidera el supuesto mundo libre. Es obvia mi decepción desde el momento en que el tarado ese inició su campaña descalificando a los mexicanos como raza y nación y tratándonos como bien escuché ayer por la noche, la piñata electoral. Fuimos su mejor carta para ganar adeptos y nos juntó a sus otras cartas que fueron su odio hacia la gente que no sea blanca, entre muchas otras gracias como la xenofobia visceral, el machismo y el rencor absoluto.

He leído en muchos espacios de las redes sociales las mofas hacia los mexicanos viviendo en México que se preocupan por la victoria del cerdo aquel y eso me parece irresponsable. Por si a esos babosos no les ha caído el veinte, nuestra economía está sujeta por cordón umbilical a la economía gringa y, sí, puede que Obama y Hillary no sean las más blancas palomitas pero ellos nunca se condujeron blandiendo amenazas contra México ni descalificando culturas. Parece que no se dan cuenta que en el poder de Estados Unidos quedará un claro y abierto representante de la cultura de supremacía blanca amada por los racistas del Ku Klux Klan, entre otros. Y ese es el menor de los problemas, si hasta hoy nos costaba mantener un poder adquisitivo medio precario, en el futuro la vamos a pasar bastante mal en cuanto a economía personal y familiar se refiere. Por cierto, la política del wey ese pone en jaque el comercio exterior y en peligro de cierre las fábricas y empresas norteamericanas que, establecidas aquí, dan empleo a millones de empleados. Por si no lo habían pensado.

Pero mi lamento va más allá. Como bien dijo mi amigo Juan Pablo Mendoza, el resultado de las elecciones de ayer es la voz y el criterio de ciudadanos WASP que no ven más allá de sus granjas y de sus rubios cabellos y que comparten la idea de que el mejor mexicano es el que vive en México y que "América es para los Americanos", aparte de los marielitos enconados en Florida que piensan que la mano de Fidel Castro irá a alcanzarlos hasta sus residencias de lujo, sin mencionar a los hijos de migrantes mexicanos que ven con malos ojos que otros mexicanos vayan a quitarles el pan de la boca. Me queda claro que todos ellos quieren ser "El Orgullo Norteamericano". En todo eso estoy de acuerdo con mi amigo Juan Pablo.

Más, en mis propias ideas, esto resulta más triste aún que lo ya de por sí desastroso. Me causa mucha indignación que aquí en México somos bastante sobones con los gringos. Les hacemos caravana, les ponemos alfombra roja, les permitimos crecer económicamente y hasta les servimos de sirvientes baratos, valga la redundancia. Es obvio que no todos los gringos que vienen a México son de derecha ni todos apoyaron al pendejo de los bienes raíces, es bastante obvio -y pecado sería generalizar- pero sí es cierto que los mexicanos nunca dudaremos de aceptar la oportunidad de "ir p'al otro lado a ganar hartos dólares" y somos capaces de tiranizar a nuestras familias si no comparten nuestro amor pro gringo como también es verdad que preferimos ganar dólares a lo seguro que intentar sacar a México del hoyo. Y en México sí que necesitamos impulso por parte de su propia gente para eliminar algo tan pernicioso como es el tipo de gobiernos que hemos tenido por décadas. En ese sentido los gabachos siguen dando lecciones a lo grande.

Me da tristeza, por otra parte, que cuando un norteamericano llega somos la amabilidad en dos patas. De hecho hacernos amigos de un gringo pareciera ser signo de distinción y hasta desdeñamos a nuestros amigos de siempre por esa eventual amistad, tan peleada por otros mexicanos que anden orbitando cerca del gringo en turno. Somos realmente muy "lindos" tratándose de alguien que venga de allá, especialmente si es rubio(a) y de ojos azules, claro y que haga alarde de poder económico (y créanme, los gringos son bastante codos). San Miguel de Allende es de hecho una colonia norteamericana (y Acapulco, y Cancún y....) y nos sujetamos a ello con resignación y hasta cierto placer pero, así las cosas, ayer quedó clarísimo que para el 50 y tantos % de la población blanca de Estados Unidos somos una raza inferior, criterio que obviamente compartieron, comparten y compartirán los marielitos floridenses y los mexicanos renegados. En balde los cultos que les hacemos con halloween, Santa Claus y todo eso que acostumbramos por herencia gringa. Así les pongamos un altar, los WASP de Norteamérica siempre nos verán como "la pelusa" de la región.

Es obvio, es su país y tienen derecho a elegir según sus gustos pero, al margen de lo que vaya a afectarnos, creo que han hecho la peor elección de sus vidas. El estúpido ese no va a cumplir ni la mitad de sus promesas de campaña y, lo que es peor, va a establecer facilidades a sus propios negocios y buscará la manera de borrar sus irregularidades fiscales y legales. Por si no lo notaron, ese tipejo primero piensa en él y eso lo va a demostrar en estos cuatro años. Me queda claro que los blancos que votaron por él nos odian cordialmente pero los latinos que también votaron por él han dejado una clara evidencia de que están bien pendejos.

Es cuanto

Messy Blues

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