viernes, 2 de diciembre de 2016

El erario como botín - Parte I

El Dúo Dinámico desde una perspectiva ciudadana

Entre las muchas cosas que garantiza la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se encuentra estipulado el derecho a votar y ser votado para puestos de administración pública como diputaciones, senadurías y presidencia de la república, entre otros (artículos 34, 39, 41, primero y segundo párrafos; 116, párrafo primero, fracción I y 115, fracción I) y de la misma forma resalta derechos y obligaciones en ello. Esto es, cualquier ciudadano mexicano por nacimiento puede participar en la política del país ocupando puestos de representación y elección popular y al hacerlo no solo adquiere el derecho a sino que también las obligaciones implícitas de dichos puestos.

Ahora bien. En la historia de nuestro país no se ha dado ningún caso de excepción al respecto y parece haber una agria tradición de utilizar dichos puestos más como negocio que como responsabilidad cívica (los habrá esos casos de excepción, nadie lo niega) y tal práctica ha colocado a nuestro país en una posición bastante desventajosa con respecto al resto del mundo por lo que "el saqueo" es una perniciosa enfermedad que aqueja a toda la nación desde tiempos inmemoriales. En 1992 ciudades guanajuatenses como Salvatierra tuvieron la oportunidad de sacudir esa mala tradición y reescribir la historia local. Aunque varias veces he reconocido que Raúl Cardiel en ese entonces hizo un buen papel, es bien cierto también que estuvo rodeado de personajes que en realidad no asumieron su responsabilidad como era debido. Sin embargo habría que aceptar el punto "inexperiencia" que, si bien no es disculpa, bien pudo haber influido en contados ex funcionarios, refiriéndome a los de esa administración.

Por lo anterior podemos entonces apreciar que la cultura mexicana de "Administración Pública" está más vista como "Oportunidad de Negocios" que como responsabilidad (y privilegio ciudadano) y entonces nos encontramos con dos nocivas clases de las muchas que hay en esto de la grilla nacional:

1.- Los que usan la política como negocio familiar.
2.- Los que escalan valiéndose del oportunismo para colocarse en puestos redituables

Atacar, criticar y sacar los trapitos al sol respecto a Alejandrina Lanuza y Rito Vargas resultaría aburrido, redundante y artero. Ese tipo de cobardías las acostumbra precisamente la gente que les hace publicidad a ellos y, hacerlo, representaría ser una persona con sus mismas mediocres aspiraciones. El punto a apreciar en este editorial es más bien el de su calidad de persona, cosa de la que carecen bastante los dos.

Sin detallar a ninguno de ambos mi apreciación es la de estar frente a dos personas muy distintas una de la otra pero con las mismas ambiciones de poder, claro, del poder que da ser funcionario de alta esfera. Es la comedida y discreta descripción de la persona que ya ha probado las ventajas del fuero, el control, la manipulación y el acceso a las arcas y en muchos casos hasta la revancha personal. A estos dos no se les puede temer de frente pero sí por la espalda aunque en modos distintos y no son personas a las que se les deba creer ni el saludo ya que se han convertido en parte del sistema de poder que tanto aman. La parte triste de esto y en ambos casos es que las personas que los rodean están compuestas por un 3.5% de familiares y un 96.5% de rémoras porque amigos, los de a de veras, son los que se quedaron afuera de la línea del juego y probablemente hoy ni siquiera los frecuenten.

Para nadie con acceso a internet y dos libros leídos es nuevo que la administración de Rito y la gestión de Alejandrina no fueron ni cercanamente efectivas pero para el pueblo "de a pie" (el de zonas rurales, el de deserción escolar en la primaria o ambas cosas) Alejandrina y Rito sí pueden venderles la idea de "ser mártires de los medios" y convencerlos nuevamente de elegirlos. Si analizamos detenidamente, esto podría ser realmente peligroso hablando de posibilidades electoreras. Ciertamente bastaría con tener cinco minutos de charla con cualquiera de ambos para darse cuenta que ambos desconocen cosas culturalmente esenciales como la gramática (y me consta) y la visión respecto a diversidades en tendencias. Ninguno de ambos ha analizado a fondo que cuando subieron por primera vez al poder era la generación de los "Gen X" la que aún regía el mundo y actualmente son los "Milennians" los que cuentan con el voto fuerte. Suena absurdo pero visto de cerca ambas generaciones tienen unas abismales diferencias de mentalidad como:

1.- Calidad en reglas de cortesía. A los "Gen X" les es importante este punto, a los Millenians les tiene sin cuidado.
2.- Principios morales. Para los "Gen X" los principios como "familia", "respeto" y "crecimiento profesional" son tan vitales que justamente destacó su era por ciertos intentos de progreso, a los Millenians todo eso les tiene sin cuidado.
3.- Responsabilidad cívica. Para los "Gen X" la interacción cívica es un elemento básico e importante para su participación social, a los Millenians eso también les tiene sin cuidado.

Los Milennians son una generación desmotivada y apática y la calidad de su entorno les tiene sin la menor preocupación así que para ellos el asunto de "Votar" es una de esas cosas que les preocupa muy poco. Para ellos cualquier individuo es el enemigo y siempre querrán tener la razón. Viven en su zona de confort y, cuando hacen algo, digamos, progresista, es de una manera más bien tibia y mediocre. Casi siempre aprendiendo a través del internet y no de manera académica.

Si Alejandrina y Rito piensan que ese punto es una estupidez les invitaría entonces a mirarse al espejo, checar sus gustos culturales (en el caso de que los tengan), ver sus gustos musicales y hasta la gente con la que prefieren relacionarse y mirarse otra vez al espejo. Notarán que ya no son unos jovencitos que puedan retozar alegremente promoviéndose ante una nueva generación de votantes. Deberían asumir que, lejos de que la gente los considere como "políticos con experiencia", son apreciados como "cartuchos quemados" por los que ya votaron por ellos y como "la misma cosa rancia" por parte de esos nuevos votantes que serán mayoría a partir de los dos años que vienen.

En su reciente triunfo para obtener el control del CDM del PAN en Salvatexas se valieron precisamente de las cosas que, gracias al rumor y la publicidad de boca en boca, la gente no querrá que hagan para las elecciones del ayuntamiento en 2018, como son "acarreo", "manipulación del padrón", "compra de votos" y ese tipo de cosas que personas como ellos dos acostumbran como método. Esto es un decir, desafortunadamente ellos dos también tienen personas satélite que se encargan de hacer el trabajo sucio de convencimiento a través de la manipulación de los programas federales de beneficio amenazando a la gente y atemorizándola con los viejos argumentos de que "la otra opción hará que pierdas tu beneficio". Y de estas cosas existen mas de una evidencia.

Lo cierto es que quienes apoyan a gente como Alejandrina y Rito son personas iguales o peores que ellos.

Es cuanto

Messy Blues

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