domingo, 4 de diciembre de 2016

El Erario Como Botín - Parte II

La política es el arte de pisar mierda sin ensuciarse. Al menos esa es la interpretación que el pópulo suele darle. Yo más bien la calificaría como "El arte de hacer dinero manejando dinero ajeno". Lo cierto es que la política es algo que, una vez dentro, nos convence por activismo a nivel soldado raso pero encumbrados en el poder saca lo peor de nosotros mismos.

Orientando mis apreciaciones aún sobre Alejandrina Lanuza y Rito Vargas, redundando un poco acepto, me giro sobre sus personalidades y su desempeño "histriónico" de, se supone, buenos vendedores. Toda vez que gracias al respaldo de un poder político cómo es el PAN sobre una población nata poco entendida en política en Guanajuato, estos dos consiguieron acomodo en sus ambicionados puestos de privilegio, resultaría decepcionante pensar que a esta población es fácil venderles espejitos a cambio de oro.

No puedo decir que la grilla sacó lo peor de Rito porque él de por sí es una persona gris por sí mismo y no existe algún antecedente que le otorgue referencias de las que pueda sentirse orgulloso. Rito resulta ser un advenedizo de la política con mucha suerte que estuvo en el lugar correcto en el momento correcto y de un elemento "equis en el PRI" brincó a ser la mano derecha de Daniel Sámano Arreguín sólo un año después (a quien por cierto ahora muerde la mano).

Alejandrina dice tener sus méritos previos pero no los hay. Los gobernantes de entre 1989 a la actualidad tienen al menos un acercamiento previo a sus administraciones con el pueblo de todos los niveles. Los hay que participaron en áreas del sector agropecuario, obrero y hasta empresarial como Currículum y de manera destacada (probable excepción Enrique Ortiz y abierta excepción con Rito). Alejandría podrá ser muy brillante y talentosa pero esos talentos son personales y su mayor proyección cuelga en diplomas y reconocimientos de los muros de su sala. Su trato con la gente es estudiado y calculado, para la foto y la promoción pero difícilmente se inmiscuye a fondo con la función pública. Ni hablar de Rito, tan convencido de ser "el que manda" cuando ostenta un cargo de responsabilidad. Contrario a Alejandrina -que mal que bien sabe tener actitud-, Rito es una persona de modales limitados y consideraciones nulas.

Lo peor de ambos es probablemente lo que más importancia maneje como rol de esencia. Alejandrina con su muy bien practicada diplomacia en contraste con la obvia falsa sonrisa de Rito. Pero ninguno de los dos comprometidos con la vocación de servir. Al final ambos tienen el mismo objetivo: el poder.

Y aquí es donde juega un importante papel la gente. Está la gente a la que le conviene que ellos estén en el poder, está la gente a la que nada le va a gustar, esté quien esté; y está la gente que paga por todos los demás. Alejandrinaa y Rito enfocan sus baterías en estos últimos, en los que se preocupan más por trabajar y ganar dinero para darle de comer a sus familias, los que trabajan 24 hrs para ganar la décima parte de lo que estos dos ganan en 2 hrs en el mismo periodo.

El problema con estos dos no son ni siquiera de dónde vienen, quién los protege o a quién representen; su problema es que para preservarse en el poder no ejercen nada a favor del pueblo, en realidad aplican lo peor de ellos mismos.

Continuará...

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